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El renacer en Los Guayos: la certeza de un nuevo comienzo tras la tormenta

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CARABOBO 28/09/2026. — Hay días en los que el peso de la incertidumbre se disipa con el crujir de una llave al girar en una cerradura nueva. Para 86 familias que vivieron la angustia del doble terremoto del 24 de junio, el camino hasta el urbanismo Renacer, ubicado en el sector Las Vegas, en la parroquia Los Guayos de la capital Valencia del estado Carabobo, no solo fue un trayecto geográfico, sino la transición del centro de resguardo temporal a la permanencia de un hogar definitivo.

En el urbanismo Renacer, el aire del mediodía acompañó el rostro de quienes dejaron atrás los campamentos transitorios en Caracas y La Guaira. El conjunto multifamiliar, levantado en 4 torres (A, B, C y D), se vistió de vida al recibir a 355 personas. Entre el murmullo de los niños que recorrían los pasillos y la mirada atenta de los adultos mayores, la cifra cobró rostro humano: 74 de esos hogares están liderados por mujeres que, durante 3 meses, sostuvieron la fe de los suyos en medio de la adversidad.

Atrás quedaron las noches de zozobra tras las evacuaciones en zonas de alto riesgo. Erika Sulbaran, quien tuvo que dejar su casa en el sector Puerta Verde de la carretera vieja Caracas–Los Teques para resguardarse en la U.E.N. Edoardo Crema de El Paraíso, apretaba entre sus manos la llave de su nuevo inmueble. Con la voz entrecortada por la emoción, recordaba los rumores que intentaban desanimar a quienes aguardaban por una vivienda.

«Cuando hice el Registro Único de Vivienda, no esperé que fuera tan pronta la respuesta. Aunque decían que nos iban a abandonar o a dejar años en un campamento, hoy estamos aquí. Hay un Gobierno que sí responde y habla por su pueblo. No encuentro palabras para describir el amor y el apoyo que nos brindaron para darle un techo a mi esposo, a mis hijos y a mí», compartía Erika mientras contemplaba el diseño de su nuevo inmueble que ahora cobijará su futuro.

La atmósfera del acto de adjudicación estuvo marcada por abrazos espontáneos y miradas de alivio. Para José Benítez, proveniente de San José de Cotiza y atendido en la U.E.N. Armando Zuloaga Blanco de la avenida Panteón, la jornada tuvo un matiz de reparación histórica. Recordando viejas contingencias en las que las personas languidecían por años en albergues, José no pudo contener las lágrimas al rememorar el momento en que les permitieron elegir su nuevo destino. «Lloré de la emoción porque lo necesitábamos. Esto es una maravilla. Yo había visto en otros tiempos cuando pasaban desgracias que conocí a personas que duraron años en lo que llamaban refugios. Ahora no, es rápido que te buscan la solución. Nos dieron opciones para escoger a dónde queríamos irnos, dijimos que para Valencia y aquí estamos», relataba con una sonrisa amplia.

Esa misma gratitud resonaba en las palabras de Jennifer Valleras, quien tras salir de la OPP 35 en Tanaguarena y permanecer en el Liceo Andrés Bello de La Candelaria, caminó por primera vez dentro de su apartamento completamente equipado. Al cruzar el umbral de su sala, Jennifer no solo celebraba la celeridad del proceso, sino que pensaba en quienes aún aguardan en los centros de resguardo. «Estoy muy contenta porque nos dieron todo equipado. De verdad estoy demasiado emocionada, todo fue atendido rápidamente y la atención fue espectacular. A las familias que todavía están en los campamentos les digo que no pierdan la esperanza ni la fe, el tiempo de Dios es perfecto y la respuesta les va a llegar de manera inmediata», expresaba visiblemente conmovida.

Entre torres que albergan inmuebles de 2 hasta 3 habitaciones, la jornada en Los Guayos cerró con la certeza de un compromiso en marcha. Mientras los nuevos vecinos comenzaban a acomodar sus pertenencias y a planificar la vida en comunidad, el Plan Venezuela Renace dejó en Carabobo más que estructuras de concreto: devolvió el confort y la tranquilidad del abrazo familiar bajo un techo propio.

Prensa MINHVI/Jean Carrasco