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Reconstruir la esperanza en Mare Abajo I: la alianza entre técnica, trabajo obrero y fuerza comunitaria

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El doble terremoto registrado el pasado miércoles 24 de junio dejó huellas profundas en la parroquia Carlos Soublette del estado La Guaira. En el urbanismo Mare Abajo I, un complejo habitacional fundado hace 13 años y conformado por 11 torres que albergan a 264 familias, el impacto sobre la infraestructura de muros portantes puso a prueba la capacidad de respuesta técnica y la templanza de sus habitantes. Hoy, tras un despliegue integral coordinado por el ministerio del Poder Popular para Hábitat y Vivienda (MINHVI) y de la Fundación Misión Hábitat (FMH), la comunidad no solo recupera sus edificaciones, sino también el derecho pleno a una vivienda digna y segura.

Restitución técnica e ingeniería de vanguardia

Las labores de rehabilitación estructural iniciaron tras una exhaustiva fase de diagnóstico patológico, análisis de cargas y cálculos de ingeniería civil destinados a determinar la factibilidad de devolver a los edificios sus condiciones dinámicas y estáticas originales.

El ingeniero Julio Rivero, gerente de obra de la Fundación Misión Hábitat e ingeniero residente general del sector Mare Abajo I, precisa el alcance del despliegue. “El objetivo central ha sido ejecutar las reparaciones estructurales necesarias para devolver la habitabilidad a los inmuebles y garantizar una vivienda digna a las familias de la zona. Actualmente estamos en la fase final de los trabajos de restitución estructural, acabados y rehabilitación general en Mare Abajo 1”.

Rivero explicó que cada una de las 11 torres fue intervenida en sus muros portantes tras evaluaciones patológicas y cálculos estructurales que determinaron la viabilidad de restablecer sus condiciones estáticas y dinámicas. También mencionó que las labores iniciaron en la torre 1 como torre modelo, abordando albañilería, independización de servicios básicos, impermeabilización y revestimientos.

Igualmente destacó que la articulación con los líderes locales ha sido decisiva, la comunidad colaboró activamente en el acceso a inmuebles e inspecciones técnicas junto a expertos de Misión Hábitat, Hidrológica Venezolana (Hidroven) y Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).

Para lograr la consolidación de las estructuras, la intervención se ejecutó bajo estrictas normas de ingeniería. La ingeniera Yaritza Delgado, responsable de las reparaciones estructurales en el sector, detalla la metodología aplicada en los muros portantes. “Hemos realizado un trabajo arduo, evaluando las múltiples fisuras de los muros portantes según su tipo. En las grietas mayores a 1 milímetro ejecutamos escarificación para inspeccionar el acero y, donde este sufrió cortes, restituimos el material aplicando empalmes de 50 veces el diámetro según la norma. Luego realizamos el encofrado, vertemos concreto con dosificación de 250 kilogramos sobre fuerza y sellamos con mortero estructural de alta resistencia 300 kilogramos sobre centímetro cuadrado para recuperar la funcionalidad”.

Delgado detalló que la comunidad manifiesta su tranquilidad al constatar la calidad técnica y el compromiso del MINHVI al ser testigos directamente cada detalle.

La fuerza de la mujer constructora y el trabajo de campo

Detrás del cálculo técnico se encuentra el esfuerzo diario de obreros y obreras que ejecutan las intervenciones de mayor exigencia física. En Mare Abajo I, la labor de las mujeres constructoras destaca como pilar fundamental de la recuperación.

Ursulina Guaramato, cabillera con trayectoria previa en los movimientos de autoconstrucción de Antímano (Caracas) relata el reto que asumió al incorporarse a las cuadrillas de trabajo. “Me desempeño como cabillera sustituyendo el acero estructural deteriorado, usando cabilla de 3/8 de pulgada, para devolver la resistencia mecánica que las estructuras perdieron al fracturarse las barras y la malla electrosoldada. Ha sido una tarea exigente, pero profundamente satisfactoria al ver la alegría de las familias. El mayor desafío fue demoler elementos de hasta 11 centímetros de concreto armado en baños y áreas estructurales”.

Por su parte, el frente de servicios y adecuación de espacios internos cuenta con el trabajo de Claudia Tisoy, integrante de las cuadrillas de plomería, quien subraya cómo las obras han servido además como espacio de capacitación para la juventud local. “Formo parte del equipo de plomería, sustituyendo accesorios sanitarios, reinstalando pocetas y lavamanos fracturados y corrigiendo filtraciones. Incorporamos a la juventud local en los frentes de trabajo, funcionando como una escuela formativa para ellos. El avance en las edificaciones, tanto en la parte estructural como en pintura y embellecimiento, ha sido un cambio total y positivo”.

Tisoy expresó que el mayor reto técnico ha sido picar el concreto armado con rotomartillos para intervenir las tuberías, pero que su mayor satisfacción es ver a los habitantes contentos con sus servicios resueltos.

Poder popular: el motor de la recuperación

El avance de los trabajos no habría sido posible sin el protagonismo directo de los propios habitantes de Mare Abajo I. Pese a la contingencia y las pérdidas familiares o materiales sufridas el día de los terremotos, la comunidad colaboró activamente abriendo las puertas de sus hogares para las inspecciones patológicas y organizando el apoyo logístico para cuadrillas procedentes de distintos lugares del país como Barlovento, Maracay y Ciudad Caribia.

Ayleth Dorta, habitante del urbanismo con 13 años de residencia en el lugar, recuerda el momento del evento y el posterior proceso de reconstrucción. “El día del sismo estaba en la torre 2, sentí que la estructura se caía y me agarré del marco de la puerta, pero lo que se desprendió fueron unos balaustres del piso 4. Mi torre sufrió menos por ser una estructura individual, a diferencia de las torres dobles o morochas que chocaron entre sí. Al confirmarse que eran recuperables, me sumé a trabajar junto a los obreros, y la comunidad entera apoyó a las cuadrillas con desayunos, cafés y almuerzos. Estoy totalmente agradecida con Dios, con la ministra Paola Posani y todo el equipo del ministerio”.

Esta sinergia entre el Poder Popular, el MINHVI, la FMH y entes de servicios públicos como Hidroven y Corpoelec ha permitido no solo la reparación estructural, sino la restitución de la tranquilidad comunitaria. Con el compromiso conjunto de las autoridades e instituciones, Mare Abajo I se consolida como un modelo de respuesta técnica y organización social frente a emergencias naturales.

Prensa MINHVI/Jean Carrasco