




La Guaira. – En el sector Los Corales de la parroquia Caraballeda, en el municipio Vargas del estado La Guaira, la tragedia y la esperanza han librado una pulseada histórica. Tras el impacto devastador del doblete sísmico registrado el pasado 24 de junio, el urbanismo Ángel de Peniel quedó prácticamente en ruinas. Sin embargo, lo que debió ser el final de una comunidad se convirtió en el catalizador de una transformación profunda, tejida con hilos de resistencia, organización vecinal y el respaldo del Ministerio de Hábitat y Vivienda (Minhvi) y otras instituciones gubernamentales, a través del Plan Venezuela Renace.
Hoy, el paisaje de este sector guaireño dista mucho del escenario desolador de los primeros días. Con el acompañamiento directo de la ministra de Hábitat y Vivienda, Paola Posani —quien ha estado presente desde la elaboración de los primeros planos y croquis hasta las labores de remoción de escombros e inicio de obras—, el urbanismo vive una metamorfosis integral impulsada por el personal de la Constructora Alba Bolivariana y el esfuerzo incansable de sus habitantes.
Un proyecto de 58 viviendas
En este urbanismo, al igual que en otros del territorio nacional, el plan de intervención no se limita a remendar los daños; plantea una reingeniería total del hábitat, como lo ha reiterado en diversas ocasiones la ministra Posani. Las labores abarcan la rehabilitación profunda de 30 viviendas existentes y la construcción de 28 nuevas casas destinadas a las familias que lo perdieron todo. Estas últimas se levantarán sobre una innovadora base flotante con una estructura apernada al suelo, un sistema moderno, resistente y sismorresistente que garantiza un proceso constructivo de alta calidad técnica.
El ingeniero civil Elvys Aray, representante del Minhvi y miembro del equipo de Alba Bolivariana, detalla la complejidad técnica de la obra. «Nos encontramos haciendo labores de demolición de revoque por dosificaciones en baja de cemento, ya que estas fachadas presentaban deterioro. Se hizo primero el recorrido pertinente y también el estudio de estas dosificaciones para crear nuevas mezclillas, frisos y cubrimientos con paredes a base de morteros para garantizar un hogar de calidad y durable», explica.
Las tareas de ingeniería van mucho más allá de los muros. En las terrazas y pendientes del terreno se ejecutan estudios de suelos y análisis sísmicos para asegurar la estabilidad de los taludes. Como parte fundamental de la mitigación de riesgos, se proyecta la construcción de un muro de contención, un muro perimetral y la renovación absoluta de las redes de servicios públicos, incluyendo sistemas eléctricos, aguas servidas y agua potable, además de la recuperación de caminerías, aceras y brocales.
En el interior de los hogares, los trabajos incluyen la sustitución de marcos de puertas, aplicación de pasta profesional y la renovación total de las salas de baño.
Manos obreras y organización vecinal
El ritmo en las áreas del Urbanismo Ángel de Peniel lo marcan la mezcla fresca y el sonido de las herramientas. Desde su faena, Andi Mora, obrero del proyecto, describe el momento actual de la construcción: «Ahora estamos con el acabado a la fachada principal de las viviendas. Las paredes se están mezclillando nuevamente», afirma.
Ese trabajo hombro a hombro entre la comunidad y los equipos técnicos del Minhvi y de Alba Bolivariana refleja la cohesión de un vecindario que decidió no bajar los brazos ante el dolor de la pérdida. Familias enteras que sobrevivieron al fenómeno natural, que dejó a La Guaira como zona de desastre, se han mantenido activas en la remoción de escombros y en la vigilancia comunitaria del proceso que les devolverá un hogar seguro.
Voces de fe y resurgimiento
Para Génesis Hernández, beneficiaria directa cuya vivienda resultó severamente afectada por los sismos de junio, la respuesta institucional superó las expectativas iniciales ante la emergencia que atraviesa la entidad costera.
«Agradecida con todos los entes que están apoyándonos en la rehabilitación de nuestras viviendas. No pensé que la ayuda llegaría tan rápido. Les digo a las demás personas afectadas que tengan fe, que con Dios todo se puede», expresa con emoción.
Una perspectiva similar comparte Yeysi Villegas, otra de las vecinas beneficiadas, quien destaca el impacto de la organización vecinal en la obtención de respuestas oportunas a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela.
Agradeció al Minhvi por su participación en la gestiones para la pronta culminación de las obras tan esperadas por los lugareños. “Estamos un gran lote de familias esperando por nuestras viviendas. No pensábamos que la ayuda llegaría tan pronto porque sabemos que el estado La Guaira está en emergencia. El mensaje es que no pierdan la fe y que hagan todas las diligencias posibles porque nosotros lo hicimos y nos están dando respuestas. Ya tenemos más de un mes con esta respuesta y sabemos que ya para diciembre nos van a culminar nuestras viviendas dignas», relata Villegas, visualizando el fin de año como el momento en que cerrarán este duro capítulo con la entrega de sus nuevos hogares.
En el urbanismo Ángel de Peniel la reconstrucción no es solo una obra de cemento, acero y mortero. Es la demostración fehaciente de que, cuando la comunidad se une frente a la adversidad y encuentra eco en la acción institucional, los escombros de la tragedia pueden dar paso a comunidades más fuertes, modernas y preparadas para el futuro.
Prensa MINHVI

